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La industria láctea enfrenta un futuro difícil

En época de crisis, todas las industrias parecen tener dificultades pero la industria de la leche en España viene enfrentando desde hace unos años cambios estructurales, algunos positivos y otros no tanto. Al día de hoy, las empresas de leche tienen que hacer ajustes ante la inminente liberalización del mercado programada para el 2015.

 

Muchos parecen no estar muy positivos ante esta situación, porque consideran que el sector lechero no tiene la fortaleza necesaria para enfrentar esta liberalización.

La industria láctea en España

Actualmente, la Comunidad Económica Europea limita la producción lechera de España a una cantidad de litros bastante inferior a la cantidad necesaria para cubrir la demanda, se calcula aproximadamente que más de un 30% de la leche y productos lácteos consumidos en el país es importada de otros países.

Actualmente esta demanda española de leche y productos derivados es de más de 9 millones de toneladas al año, incluyendo los casi 3 millones de toneladas que se importan de proveedores de Portugal, Francia y Bélgica.

Aunque la teoría económica básica indicaría que al ser la demanda mayor que la oferta, esto presionaría a un incremento de los precios para los ofertantes, esto no es así. De hecho, debido a situaciones exógenas al mercado los productores de leche de España reciben precios bastante más bajos que los productores de otros países del área.

Adicionalmente, hay dos factores que complican también la estructura de la oferta de leche y por tanto la situación de la industria:

  • La producción de leche es estacional, durante otoño e invierno, es más baja.
  • En España, la producción se concentra en cierta área geográfica, y esto afecta tanto a la recogida como a la distribución del producto.

Aunque hay más de 600 empresas en la industria, más de un 60% de la recogida total de leche se concentra en solo 12 empresas.

A nivel industrial tenemos un impacto muy importante y nada favorecedor para la industria nacional de parte de las industrias lecheras francesas.

La penetración de las marcas blancas ha obligado a las marcas comerciales a establecer estrategias de promoción y diversificación de productos bastante agresivas, pero que han conllevado un esfuerzo económico importante que agravado con el aumento de cereales y forrajes, y la baja de los precios que reciben los ganaderos, hacen que todos estos factores de forma conjunta dificulten excesivamente la viabilidad financiera de los distribuidores de leche nacionales.

A nivel europeo, esta crisis también ha afectado a otros países, y por esto se han tomado una serie de medidas llamadas el “paquete lácteo”, y se está analizando la posibilidad de continuar con el sistema de cuotas, pero esta vez acompañada de una serie de medidas que beneficien a los productores.

Variedad y calidad de productos lácteos

En España, el consumo de leche en los últimos 50 años ha aumentado significativamente, sobretodo porque en aquel entonces no existía la posibilidad de refrigerar la leche, y hoy en día, los productos lácteos pueden mantenerse por días, e incluso por meses si han sido envasados en UHT (tetrabrik).

Hoy en día existe una gran variedad de productos especialmente diseñados para ciertos segmentos, como:

  • Productos enriquecidos con determinadas vitaminas o componentes nutritivamente importantes
  • Productos lácteos especiales para dieta
  • Productos especiales para niños
  • Productos lácteos especiales para combatir enfermedades (colesterol, osteoporosis, etc.)

Aunque los líderes del mercado de la leche son las marcas blancas, dentro de las marcas comerciales sobresalen la Central de Leche Asturiana y el Grupo Pascual.

En los últimos años, la demanda se ha comportado bastante estable, teniendo variaciones más bien de líneas de producto que de volumen.

La especialización es básicamente una estrategia de marketing de los proveedores de leche para ofrecer alternativas al consumidor final, y así poder competir con productos de calidad y ajustados a las necesidades como medida para enfrentar la competencia especialmente a las marcas blancas.

En 2009, las marcas blancas ya representaban más de un 55%, y según un estudio sobre la calidad de los productos hecho por la OCU, muchas de estas marcas blancas presentan la misma, e incluso mejor calidad que otras marcas comerciales.

El principal canal de distribución son las grandes superficies, y las marcas comerciales buscan siempre mantenerse en los pequeños comercios haciendo un esfuerzo importante de distribución.

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